El General Conesa

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Hay tres pueblos en la Argentina que se llaman Conesa en honor al General Emilio Conesa, un militar y político argentino que participó en la guerra contra el Paraguay, en la «lucha contra el indio» y en las peleas intestinas que se desarrollaron entre Buenos Aires y la Confederación antes de la conformación definitiva del estado argentino.

Su apellido nombrando tres pueblos parecen un homenaje un tanto exagerado para sus galones bélicos, hay que entenderlo más desde la política que desde el plano estrictamente castrense. Si bien Conesa fue un militar destacado en las luchas civiles argentinas, nunca fue un gran líder, pero su actuación en la retirada en la batalla de Cepeda (1859) fue fundamental para salvar a dos mil soldados que eran la flor y nata de la sociedad porteña. Su súbita popularidad le trajo los recelos de Mitre, quien ya entonces contaba la historia de la Argentina según su óptica. Ante la intención de el creador del diario La Nación de condenar al ostracismo a Conesa, sus subordinados que iban creciendo en el escalafón militar y en los puestos de gobierno nacional, decidieron inmortalizarlo dándole su nombre a estas tres ciudades. El Conesa de Río Negro fue un homenaje en vida (murió en 1873).

Apenas contaba 16 años de edad cuando en 1840 se incorporó al Ejército Libertador de Lavalle que desembarcó en San Pedro. Hizo la desgraciada campaña en el Interior del malogrado general, luego de la cual emigró a Montevideo donde se alistó entre sus defensores.

Cuando Urquiza cargó contra Rosas en 1852, Conesa se incorporó al Ejército Grande y asistió a la batalla de Caseros. Pero luego formó entre los opositores que se levantaron en contra del entrerriano el 11 de septiembre de ese mismo año, asumiendo un papel distinguido en la defensa de la ciudad cuando se estableció el sitio de Lagos. Al frente del Batallón de Línea, Conesa tomó parte en la represión a los federales porteños, y participó en campañas contra los indios.

En la batalla de Cepeda, cercado por el ejército de Buenos Aires por la impericia militar de Mitre, logró escapar con 2000 soldados, por lo cual el pueblo de la capital lo recibió como a su salvador, cobrando mayor popularidad. En 1862 Conesa fue elegido Diputado Nacional.

Ascendido a general, comandó una División en la guerra del Paraguay, siendo herido en Pehuajó, donde su participación fue considerada desastrosa. Por sus achaques debió regresar a Buenos Aires; tocándole intervenir en Córdobaen el 67 para reponer al gobernador Luque, separado del mando por una sublevación del comandante Simón Luengo.

Asumió la jefatura del Ejército del Paraná al estallar el movimiento jordanista, batiéndose en la batalla del Sauce, pero su mala salud lo forzó a renunciar. Su último destino público fue la Cámara de Diputados de la Nación (1871), falleciendo el 3 de septiembre de 1873. Había contraído matrimonio con doña Pilar San Martín, diez años atrás, en Buenos Aires.