Termina febrero y un verano pobre pero positivo para el turismo rionegrino

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Por Redacción

Con playas colmadas, rutas cargadas de autos y reservas que se sostuvieron pese al contexto económico, enero y febrero dejaron un balance positivo para el turismo en la provincia de Río Negro. Sin embargo, en el inicio de este 2026 el sector no perdió de vista un dato clave: la escasez de divisas y un dólar relativamente barato que incentivó a muchos argentinos a mirar el exterior como opción de descanso.

Costa Atlántica, el clásico que no falla

En la franja marítima, Las Grutas volvió a consolidarse como el destino estrella del verano rionegrino. Con picos de ocupación altos durante la primera quincena de enero y un febrero sostenido por el turismo regional, la villa balnearia mostró un perfil familiar, de estadías más cortas y consumo medido, pero constante.

El flujo de visitantes llegó principalmente desde el Alto Valle, Neuquén, el sur bonaerense y la región patagónica. El gasto promedio, según operadores consultados, fue más prudente que en temporadas anteriores: más cocina en departamentos alquilados y menos salidas gastronómicas extensas, aunque con buen movimiento en cervecerías y propuestas nocturnas.

También Playas Doradas registró un crecimiento paulatino, consolidándose como alternativa más tranquila y con fuerte atractivo natural y una potente edición de su fiesta local. El Cóndor en tanto vio colmadas sus playas en los numerosos días de mucha temperatura, con afluencia de los comarqueños principalmente.

Cordillera y naturaleza todo el año

En la zona andina, San Carlos de Bariloche mantuvo su impronta como destino cuatro estaciones. El verano mostró buen nivel de actividad en excursiones lacustres, trekking y turismo joven. La combinación de paisajes, conectividad aérea y una agenda cultural activa permitió sostener niveles de ocupación interesantes, aunque con menor presencia de turismo internacional que en otros años.

El contexto macroeconómico nacional impacta directamente en este punto: la falta de divisas y el dólar accesible para quienes pueden ahorrar en moneda extranjera generaron una paradoja. Mientras Argentina necesita captar dólares vía turismo receptivo, parte de la clase media optó por viajar a países limítrofes, donde el tipo de cambio resultó atractivo.

Aun así, el movimiento interno compensó en buena medida esa salida de viajeros. El turismo de cercanía y las escapadas cortas sostuvieron la demanda, especialmente durante fines de semana largos y recambios quincenales.

Un verano de “microdecisiones”

Empresarios del sector coinciden en que la temporada estuvo marcada por decisiones de último momento. Reservas confirmadas a pocos días del viaje, comparación constante de precios y búsqueda de promociones fueron la norma.

La situación económica nacional —inflación persistente, recomposición salarial parcial y un dólar estable en términos nominales— obligó a muchos hogares a planificar con mayor cautela. El resultado fue un turismo activo, pero con consumo selectivo.

Sin embargo, el balance provincial es alentador: la diversidad geográfica de Río Negro —mar, montaña, ríos y estepa— volvió a demostrar su fortaleza como matriz productiva complementaria. En un escenario de restricción externa y necesidad de generación de divisas, el turismo aparece como uno de los sectores con mayor potencial para dinamizar economías regionales sin grandes requerimientos industriales.

Desafío 2026: atraer dólares y sostener el mercado interno

De cara a lo que resta del año, el reto será doble: sostener el flujo interno y recuperar el turismo internacional, clave para el ingreso de divisas genuinas. La promoción en mercados limítrofes, la mejora en conectividad y políticas de incentivo serán determinantes.

Enero y febrero confirmaron que, aun en tiempos complejos, Río Negro mantiene su atractivo intacto. El desafío ahora es convertir ese movimiento en crecimiento sostenido y en una verdadera herramienta de desarrollo provincial.