Con la tradicional bajada de antorchas que iluminó el Catedral, empezó la 55ª edición de la Fiesta Nacional de la Nieve también hubo música en vivo y un impactante espectáculo. No faltó la nevada para dar un marco majestuoso a todo el evento.
El punto culminante de la noche llegó cuando decenas de instructores y esquiadores desplegaron sus destrezas descendiendo en perfecta armonía por las pistas principales, dibujando “serpientes de fuego” sobre la nieve. A este clásico e imperecedero espectáculo se le sumó una vibrante puesta en escena moderna que incluyó un imponente Show de Luces de última tecnología y la ambientación de un DJ en vivo, que le puso ritmo y emoción a la noche cordillerana.
El intendente Walter Cortés mencionó que “esta fiesta es una fiesta de nuestro pueblo; esta fiesta es una fiesta del cerro, es una fiesta de nuestro cerro que nos da muchas bendiciones”. “Muchas bendiciones para lo que viene, para nuestra economía, para el trabajo, para los empresarios, absolutamente para todo”, continuó. “Y Dios hoy nos regala la nieve; es una de las pocas fiestas donde nosotros hablamos y está cayendo nieve”, emocionó a los presente el jefe comunal.

El público, resguardado del frío con abrigo y bebidas calientes, acompañó cada tramo del descenso con vítores, aplausos y teléfonos en alto para registrar un momento único. La combinación entre el fuego ancestral, la iluminación de vanguardia y la música creó una atmósfera festiva que dio el puntapié inicial perfecto para el desarrollo de las celebraciones de la fiesta.
Luego la fiesta se mudó al centro de Bariloche, el escenario principal del Centro Cívico se encendió por completo para recibir a los dueños de casa: Sele Vera y Los Pampas. Con su inconfundible estilo de chamamé romántico y campero, la banda local fue la encargada de bajarle el telón a la intensa jornada del jueves en esta 55ª edición de la Fiesta Nacional de la Nieve, desatando una verdadera fiesta popular.



























