Orcas en Lobería, una historia en blanco y negro

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Como cada invierno, las orcas hicieron su visita a La Lobería. El sábado se divisó al grupo de Llen y el 19 de julio la familia de Maga con su última cría nacida en 2019. Si bien no cazaron lobos marinos debido, llegaron siguiendo un cardúmen y reconociendo el lugar. Fueron registradas y retratadas por el guardafauna y fotógrafo Fernando Mariño, que cotejó la información con María Leoni Gaffet del staff de Península Valdés orca reserch para confirmar la identidad de los visitantes.

Las Orcinus orca son cetáceos perteneciente a la familia de los delfines oceánicos y si bien habitan todos los océanos del planeta, las de las Norpatagonia son distinguidas por su particular forma de caza de consiste en salir prácticamente fuera del agua en playas de canto rodado para capturar una cría de lobo o elefante marino y con movimientos laterales, volver al mar, una modalidad que se conoce como varamiento intencional.

Desde hace unos años, ya no se ve a Mel, seguramente la orca más famosa del mundo, habitué de La Lobería desde la década del 70, que conocía cada pasillo entre las restingas del lugar y se animaba producir espectaculares asaltos en un «terreno difícil».

Es que esta técnica de caza es una rareza que sólo se observa, a veces, en las Islas de Crozet en el Océano Indico y, regularmente en nuestra Norpatagonia. Solo un pequeñísimo porcentaje de ejemplares de esta especie en el mundo se atreven a realizarlo. Este método de captura no es innato, sino una pauta cultural que se transmite a través de las hembras de la familia, lo que permite inferir que, luego de la masacre en las loberías del Atlántico Sur, registradas en el siglo 18 y la primera mitad del siglo 19, la cría del lobo y del elefante de mar se convirtieron en un recurso escaso, por lo que las orcas debieron recurrieron a este arriesgado sistema para conseguirlos.

Si bien estos varamientos hoy son filmados, fotografiados y aplaudidos por cientos de visitantes de nuestras costas y miles de observadores a través de la red, esto no siempre fue así. La historia de los primeros ataques confirmados fue una trama compleja, con muchos idas y vueltas y con varios actores públicos y privados que decían, hacían y querían cosas distintas.

La reserva de punta Bermeja (La Lobería) fue creada en el año 1971 con el objetivo principal de conservar el sector de costas en el que se ubica la colonia de lobos marinos de un pelo. Cinco años después, en el 76 el guardafauna de aquellos tiempos, Hugo Ledesma, divisó en las inmediaciones del lugar una pareja de Orcinus Orca con claras intenciones de caza, Ese fue el primer registro de la especie en la reserva que recién se estaba armando como tal, la vivienda para el personal apenas se había terminado de construir y recién en esos meses se habían destacado cuidadores permanentes en el apostadero.

Cuando la noticia de la cacería de las orcas recorrió los sesenta kilómetros que la separaban de la sede del gobierno provincial,se desencadenó «una sinfonía de posiciones a favor y en contra de eliminarlas». El estado buscó entonces respaldo científico y técnico para intentar tomar las decisiones correctas… y rápidamente se las intentó correr a balazos.

Entre mayo y octubre de aquel año, las orcas fueron eje de un conflicto donde se les disparó con fusiles livianos y pesados, se trajeron tiradores especializados e incluso se pensó en atacarlas con cargas explosivas de profundidad, mientras científicos y funcionarios se reunían o cursaban notas donde no se ponían de acuerdo en que hacer con las dos «asesinas» y se su destino se debatía través de la prensa escrita regional y nacional.

Mel y Bernardo

Gracias a las primeras fotografías tomadas en el lejano 76, años después se logró identificar a los dos ejemplares que causaron el embrollo y que durante dos décadas harían historia en las playas de la Norpatagonia. Al principio, los observadores creyeron que eran un macho y una hembra, guiados por el tamaño de las aletas dorsales y las llamaron Melanie y Bernardo. Para principios de los 80, la aleta dorsal de Melanie medía ya 1,80 metros y no dejaba lugar a dudas de que era un macho, por lo que se le «masculinizó» el nombre y lo rebautizaron como Mel. Estudios posteriores confirmaron que los cetáceos eran hermanos.


A raíz de los episodios de los disparos que relatamos, a Mel le quedó inclinada la aleta hacia un costado, lo que la hizo fácilmente reconocible y, probablemente, es hoy la orca más famosa del mundo, fotografiada y filmada cientos de veces ejecutando su particular ejercicio de caza y convirtiéndose en la estrella de documentales de la National Geographic, Discovery o la BBC.

Fue el primer ejemplar de la especie al que se documentó realizando un varamiento intencional. Ya sea en Punta Bermeja, en Punta Norte o en Caleta Valdés (Península Valdés), o en alguna desolada playa patagónica, el hermano mayor distraía a los lobitos y Mel los sorprendía fuera del agua. Bernardo fue avistado por última vez en 1993 y desde marzo de 2011 que no se identifica positivamente a Mel, pero pese a su desaparición física, la técnica de caza se ha transmitido generacionalmente a través de las hembras y hoy hay tres grupos o familias que los practican comandados por las madres Maga, Jazmín y Llen.

Recién una década después de los disparos se obtuvieron registros fiables de las capturas que las orcas lograban en la Lobería de Punta Bermeja estimando entre tres y once ejemplares de lobo por día, lo que no constituía un peligro para la vida de la colonia (el guardafauna Ledesma en 1976 estimaba que habían cazado entre 1000 y 2000)

A casi 40 años de aquellos acontecimientos, el varamiento intencional como método de caza es uno de los rasgos distintivos de la población de orcas norpatagónicas y atrae a cientos de turistas que años tras año esperan ansiosamente su llegada.

Cronología


Los hechos sucedidos relatados cronológicamente según se refleja en el estudio «Las Orcas en Punta Bermeja, reserva de Lobos Marinos» (Paz Barreto 1993) y reproducido en «Las Mesetas Patagónicas que caen al mar: la costa rionegrina» de varios autores.

22/6/76: un informe detalla como, por efecto de un disparo directo, un ejemplar dio un giro sobre el mar, luego se sumergió y desapareció.

24/6/76: El director de ganadería Carlos Spinelli asegura en un comunicado que van a neutralizar a las orcas.

29/6/76: el diario Río Negro publica una nota adjetivando: «temibles orcas», «boca rasgada, temiblemente armada», «cetáceo muy cruel».

1/7/76: Rodolfo Gómez, director de Agricultura, Ganadería y Minería, aseguran que las orcas son un obstáculo para el aprovechamiento integral del La Lobería.

2/7/76: Se detalla que luego de un disparo, se observa sangrado cerca de la aleta dorsal de un ejemplar.


6/7/76: en el diario La Nación, el especialista en mamíferos marinos Claudio Campagna explica el comportamiento de las orcas como parte de un proceso biológico.

7/7/76: el agrónomo Héctor Vega, jefe de conservación de fauna, dirige nota al ministro de Agricultura, Juan Sassemberg, en la que informa que el 27 de mayo se detectaron dos orcas; que al realizarse disparos de fusiles FAL y FAP (livianos y pesados) se retiraban; que reingresaban en la pleamar nocturna; que los lobos marinos también se asustan con los disparos; que defiende la posición de matarlas para mantener el atractivo turístico de la colonia lobera.

20/7/76: el biólogo Leoncio Montersechio, del Instituto Argentino de Oceonografía propone la eliminación de los depredadores en defensa del interés turístico-económico.

23/7/76: Clarín publica una nota donde el científico Alejandro Scolaro del Centro Nacional Patagónico (Cenpat) de Madryn defiende a las orcas (luego modificaría su postura).

23/7/76: en nota remitida a Sassemberg se le informa que en una reunión con Isaías Ximenez, de la Cenpat, se «ha coincidido plenamente» con la decisión de matar a los cetáceos y que ello «no provocaría ningún desequilibrio ecológico».

12/8/76: el biólogo Ricardo Bastía, del Instituto de Biología Marina de Mar del Plata asegura que la eliminación de 2 orcas pondría en peligro la población de la especie en el Atlántico Sur.

20/8/76: La profesora Armonía S. Alonso de Aramburu presenta un informe a favor de las acciones para eliminar a las orcas

8/76: El guardafauna Ledesma afirma que desaparecieron «entre 1000 y 2000 lobos marinos»

20/09/76: La Subsecretaría de Pesca envía nota a favor de las orcas.

10/76: se documentan las últimas observaciones de orcas de aquel año.

Fotos gentileza Fernando Mariño.