El día que la luna eclipsó al sol

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Texto e ilustración de Marcelo Ferreyra

El próximo 14 de diciembre, en Río Negro, Patagonia, Argentina, a pleno día, cerca de las 13 horas, la luz desaparecerá por unos minutos y la oscuridad del universo como un gran manto nos cubrirá y abrigará por unos minutos únicos en nuestras vidas.

Se imaginan un mundo sin violencia ni contaminación, un mundo donde la palabra y el apretón de manos valga más que un documento sellado y lacrado. Sin bombardeos mediáticos que se empeñan en mostrar su única verdad-mentira. Se imaginan un mundo sin sueños faraónicos de señores vanidosos que creen y afirman que el capitalismo salvaje y el libre mercado nos salvará de esta crisis del sistema que ellos mismos generaron. La verdad que la última cuota de optimismo se me fue por la letrina hace rato. Sólo veo desazón y desesperanza en estos tiempos, seguramente nos queda la salvación de unos pocos y el sacrificio de unos cuantos.

Terminó el 2019 y todos estamos despedimos un año difícil de grandes cambios políticos y sociales. Este momento me recuerda en su memoria a mi compadre Jorge Marziali (cantautor mendocino) que tanta razón tenía cuando escribió: Los dueños de la soberbia siempre tenían razón, el no equivocarse nunca era su equivocación. A partir de aquí dejo mi mensaje;

Este 2020 se viene con una enorme esperanza, este fenómeno sideral que ocurrirá el próximo 14 de diciembre nos invita a cambiar el rumbo de nuestra historia, para nosotros y futuras generaciones que lo agradecerán. El cambio está en nuestras cabezas, en nuestras manos y con creatividad e inventiva permitirnos soñar en serio. La interposición de la luna tapando la luz del sol es una señal concreta porque sin ella LA LUNA que regula nuestras vidas y nuestros mares tendríamos mareas de 200 metros de alto y sería imposible vivir en nuestra tierra. Ella que regula el ciclo natural de nuestras vidas, ella que da a luz en nacimientos y menstruaciones de nuestras mujeres, que regula el sembrado y la cosecha de nuestros alimentos, ya nuestros ancestros la observaban y adoraban. Ella está presente en cada una de las culturas terrenales.

Detalle del mural «Eclipse de Sol 2020» de 1,50 x 2,50 metros, Acrílico y collage,Balneario El Cóndor, Viedma, Río Negro.

Señal más clara que está no existe, cambiemos nuestros hábitos de consumo, reciclemos los objetos ya existentes, direccionamos nuestras prioridades, produzcamos cambios de conductas y éticos en nuestros hijos, respetemos la diversidad cultural y la libertad de pensamiento. La tierra es de todos y es patrimonio de la humanidad. Miremos la vida aunque sea una vez con ojos propios y no con ojos vendados. Dejemos un mundo digno de ser habitado, Un muy buen año se aproxima y a soñar despiertos que podemos y debemos ser dignos hijos de nuestra Pacha Mamá.