La Feria de Viedma: treinta años de buenas y malas

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La feria de Viedma congrega dos veces por semana a un centenar de expositores y a miles de comarqueños que la recorren para adquirir las frutas y verduras de la semana. Variedad, calidad y precios suelen conjugarse en una receta que la comunidad ha hecho propia.

La idea primigenia no tiene fallas, Del productor a la mesa evitando la mayor cantidad de intermediarios posibles, beneficiando a ambas puntas de la cadena.

A treinta años de su creaciòn, se sigue cumpliendo aquel objetivo de la Feria asegurando el abastecimiento de productos de la canasta familiar en la mayor cantidad de consumidores y ofrecer alimentos de buena calidad, con variedad y a precios económicos. Los productos que se comercializan son: frutas, verduras, productos de granja, miel, vinos, plantas, etc.

Pero la situaciòn se va complejizando a medida que pasan los años. La feria se ha convertido ademàs de un gran mercado en un centro donde se puede medir tanto la actividad económica como el humor social, ademàs de los vaivenes inflacionarios típicos en productos de estaciòn.

Radios abiertas, reclamos sociales, ropas, pescados y algunos ambulantes se suman a los feriantes tradicionales.

Los problemas de hoy

Los problemas màs acuciantes de la feria de hoy en día pasan por la pérdida de competitividad con respecto a los comercios tradicionales, ya que muchos productos se consiguen al mismo precio en las verdulerías de la ciudad. Esto sucede porque la mayoría de los feriantes han dejado de ser productores para transformarse en meros intermediarios que se aprovechan de la masividad de la feria.

Otro de los graves problemas de la feria es la falta de sanidad y salubridad en varios de los puestos, ademàs de la falta de controles efectivos para que se hagan respetar los tiempos de carencia de los pesticidas usados en las chacras.

La falta de parquizaciòn del predio es otro de los puntos flacos del emprendimiento.
Son dificultades ràpidamente solucionables con una mínima participaciòn del estado en su rol de policía, que redundarìan en potenciar un acontecimiento que calò hondo en las costumbres de la Comarca.

Historia

La primer feria se desarrolló el 9 de sepiembre del año 1989. El alfonsinismo había dejado el poder tras la crisis hiperinflacionaria y todavìa no había Menem y Cavallo no habían implementado el uno a uno.

En medio de la incertidumbre y la hiperinflación, el intendente era el Peperreista Aldo Martínez, y ya había sido electo el Doctor Eduardo Rosso. En agosto de ese año se forma una comisión para el estudio de la factibilidad de la instalación y apertura de un Mercado Mayorista Concentrador de Frutas y Hortalizas de gestión municipal.

La posibilidad de avanzar en la idea del Mercado Concentrador fue perdiendo fuerza al estudiar seriamente las realidades locales, pero sirvió para comenzar a desarrollar algo más modesto y de efecto inmediato.

Entonces surge la idea de crear un predio de acceso masivo, de una Feria Municipal Libre, donde se pudieran vender, comprar o exhibir productos o manualidades, cumpliendo con las normas vigentes al momento.

La propuesta fue aprobada por unanimidad del concejo deliberante, dio lugar a la habilitación de una Feria Municipal en fecha y lugar a determinar por el Ejecutivo Municipal, junto a los integrantes de la Comisión promotora.

La primer Feria Municipal se desarrolló el día sábado 09-09- 89 desde las 8 de la mañana, en las veredas del Boulevard Contín entre las calles Colón y Alvaro Barros frente a Vialidad Provincial , los sanitarios de la repartición pública se pusieron a disposición temporaria de los feriantes.

Se colmó el lugar con puestos rudimentarios, no sólo de hortalizas, verduras y frutas, sino de diversos rubros. El día acompañó la inauguración ya que fue muy soleado y casi primaveral.

En el año 91, por Ordenanza 2718/91, se establece que la feria funcionará además de los sábados, los días martes y e constituye una Comisión Mixta entre el Poder ejecutivo Municipal, el Concejo deliberante y la Comisión de Feriantes para optimizar y gestionar todas las acciones para ordenarla desde el punto de vista bromatológico, higiénico y administrativo. Por la misma norma se instruyó al Poder Ejecutivo Municipal a realizar los gastos que fueran necesarios para construir sanitarios, vereda y forestación.

Ya en el año 1995, en marzo, a través de la Ordenanza 3166/95, se establece el asentamiento definitivo de la Feria Municipal en la manzana que ocupa actualmente..